¡BIENVENIDO AL COLEGIO TIMÓN!

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Desde 1962 nuestro lema es “Educando en valores”. Aspiramos a colaborar con las familias en la forja de hombres y mujeres con personalidad, criterio propio, responsables y felices.

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ABIERTO PLAZO DE MATRICULACIÓN

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Abrimos el plazo de matriculación para el próximo curso 20/21, del 1 al 15 de Julio. Encuentra aquí toda la información. ¡Este puede ser tu nuevo colegio!

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NOVEDADES CORONAVIRUS

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En esta página podéis encontrar las últimas novedades, orientaciones y documentos de interés para esta situación excepcional por el Coronavirus. También ponemos en funcionamiento el siguiente número de atención telefónica: 638 794 238

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NUESTRO COLEGIO

Declaración de Misión

“El colegio Timón tiene como misión preparar a sus alumnos y alumnas para una vida plena y útil fomentando el desarrollo personal integral, promoviendo la amistad con Jesús, la integración de los valores cristianos y el servicio desinteresado a los demás, alumbrado el conocimiento con la Palabra de Dios.”

Visión

«Ofrecer espacios de aprendizaje y desarrollo en el marco de los valores del evangelio en los que se propicie la opción de contar con Dios en la vida. De este ambiente se espera surjan estudiantes bien formados y ciudadanos responsables, que marquen la diferencia allí donde estén, por sus modelos éticos, compromiso solidario, eficiencia profesional y que consideren la culminación de sus logros en la eternidad.”

Lema

“Educando en valores desde 1962

El colegio Timón nace en octubre de 1962 gracias a la confianza y a la ilusión de algunas familias, dos profesores y 20 alumnos. Desde su fundación hasta el momento presente ha recorrido un largo y enriquecedor camino en el que se han formado muchos de los hombres y mujeres que hoy trabajan en nuestra sociedad por un mundo más justo, más ético y más digno.

El Colegio Timón pertenece a la Unión Adventista Española, una entidad con personalidad jurídica propia. A su vez forma parte de la red mundial de centros educativos adventistas que está formada por 115 Universidades, 49 centros de Formación Profesional, 2296 escuelas secundarias y 5332 escuelas primarias repartidas por todo el mundo.

Apertura temprana:

De 08:00 a 09:00 horas.

Educación Infantil y Primaria

Mantenemos el horario intensivo de 09:00 a 14:00 horas. Las puertas se abren a las 8:55 y se cierran a las 9:10

Los profesores que imparten la primera materia recogen a los alumnos en las filas en el patio.

Recepción vuelve a abrir las puertas a las 9:15 y a las 9:30. Horario de comedor: de 14:00 a 15:00 horas.

Horario de guardería y actividades extraescolares: de 15:00 a 16:00

Educación Secundaria

Mantenemos el horario intensivo de 8:30 a 14:30h.

Las puertas se abren a las 8:30 y se cierran a las 8:35h.

Los profesores que imparten la primera materia recogen a los alumnos en las filas en la puerta principal.

Recepción vuelve a abrir las puertas a las 8:45 y a las 9:00.

Horario de comedor: de 14:30 a 15:15 horas.

Horario de Guardería y actividades extraescolares: de 15:15 a 16:00h.

Si se produce algún tipo de incidencia por el retraso de alguna familia, siempre queda alguien del personal para que ningún alumno/a quede solo/a fuera del colegio.

Horario de recreo

Los períodos de recreo escolar están distribuidos de la siguiente forma:

3º a 6º Primaria: 10:30 a 11:00 horas.

Infantil, 1º y 2º Primaria: 11:15 a 11:45 horas.

ESO: 12:10 a 12:40.

Durante este tiempo los alumnos pueden hacer uso de las instalaciones recreativas. También pueden utilizar la biblioteca como espacio de lectura, estudio y trabajo.

Horario de visitas al Equipo Directivo

Todas las visitas con cualquier miembro del Equipo Directivo han de ser concertadas previamente con el fin de evitar esperas innecesarias o coincidencia con clases u otras actividades.

Horario de Secretaría

Verano 9:30 a 13:30h

Invierno 8:30 a 14:00

El Colegio Adventista Timón se define como confesionalmente cristiano y en este hecho fundamenta sus planteamientos formativos. Así, descubre en Jesús una vida que apuesta por la libertad (Gálatas 5:1,13; 2ª de Corintios 3:17); la justicia (Mateo 5:6); la paz (Mateo 5:9); el amor solidario (1ª de Corintios 13: 1-8); la igualdad (Gálatas 3:28); la tolerancia (Romanos 14:3) y la esperanza (Romanos 15:13). En transmitir estos valores básicos concentra su tarea educativa.

Además, se trata de un centro que asume las principales aportaciones del cristianismo reformado, basándose en el texto paulino de 1ª de Corintios 1:18 .

Por último, el Colegio Adventista Timón presenta una adscripción adventista, que introduce como valor decisivo la esperanza. Así, persigue formar en una visión del mundo para la que no tiene sentido acomodarse ante los éxitos o desesperar de los fracasos. Porque la realidad no está prefijada y lo que es, no coincide con aquello que puede llegar a ser. La provisionalidad de todo logro, la apertura a nuevas posibilidades, la no rendición ante los límites que plantea lo real (Romanos 4:18; 8:24), son componentes ineludibles de la educación en la esperanza aquí propuesta.

Recapitulando, cabría afirmar que estamos ante una institución confesionalmente cristiana, enmarcada por la herencia reformada, pero de concreción adventista.

Nuestro punto complementario para la baremación de solicitudes es “Manifestar adhesión al ideario del Centro” Este criterio fue aprobado en el Consejo Escolar celebrado el 10 de marzo de 2008 con el número de acuerdo 253/08

El Colegio Timón es un centro educativo que acoge con los brazos abiertos a todos los que creen en nuestro proyecto pedagógico de educación de calidad basada en los valores del Evangelio. No se hace ningún tipo de filtro económico, ideológico o étnico. Tampoco se discrimina en función del nivel intelectual, el expediente académico o el poder adquisitivo. Creemos que la educación cristiana es un derecho inalienable de todas las familias y, humildemente, tratamos de ser coherentes con lo que profesamos. En nuestras aulas se encuentran 16 nacionalidades representadas.

El Colegio Timón apuesta por una relación basada en el afecto, la confianza y el respeto entre el equipo directivo y los docentes, el profesorado y el alumnado, los alumnos y alumnas con sus compañeros y compañeras y el profesorado con las familias.

Un colegio cristiano, pero no religioso, aunque ambos conceptos suelen mezclarse. Sin el proselitismo ni exclusión propios de las religiones, pero con la adhesión firme a los valores del Evangelio de Jesús, comunes a la mayoría de creyentes.

Es nuestro objetivo dedicar una atención pedagógica y humana personal a cada uno de nuestros alumnos y alumnas, atendiendo sus características, particularidades y rasgos diferenciales. En todos ellos vemos a hijas e hijos de Dios, únicos e irrepetibles, con un valor incalculable y un potencial por desarrollar.

El personal del Colegio Timón estamos ilusionados y comprometidos en un trabajo pedagógico coherente y una metodología adecuada que posibilite que nuestro alumnado se sienta a gusto y se vea estimulado al máximo en el desarrollo armonioso de sus capacidades físicas, mentales y espirituales dentro de una concepción integral del ser humano.

Nuestro propósito es trabajar en estrecha colaboración con los estamentos gubernamentales, municipales y las familias a fin de cumplir con el encargo de Jesús de dar a conocer los valores del Evangelio (Marcos 16,15). Nuestra estrategia se basa en tres aspectos básicos:

  • La vivencia coherente -o lo menos incoherente posible- por parte del personal del centro. Un elemento clave es la estabilidad en el claustro y el consenso en la aplicación de criterios y normas.
  • El apoyo familiar que propicia una vivencia acorde a la filosofía del centro, a pesar de las dificultades crecientes con algunas familias que delegan su función educativa en el centro.
  • La integración de los valores del Evangelio en las áreas curriculares, las distintas intervenciones pedagógicas y en los diferentes momentos de la jornada escolar. El cristianismo no ocupa un espacio de tiempo, un aula o una materia, sino que aparece como eje transversal a todas las materias y a cada momento educativo.

No disponemos de información acerca de las distintas confesiones religiosas representadas en nuestro alumnado, aunque sabemos que es amplia y diversa. No solicitamos a las familias información de este tipo, pero algunas familias lo comentan libremente y nos consta que confían en nuestro proyecto educativo católicos, ortodoxos, evangélicos, testigos de Jehová, agnósticos, ateos y muchas familias que, sin adscripción alguna explícita, siguen apreciando los valores del Evangelio. Algo similar sucede entre el profesorado. De ahí nuestro lema Educar en Valores desde 1962.

A continuación describimos brevemente los criterios que orientan la acción educativa, perfil del alumnado y definición de la intervención pedagógica.

  1. Educar en el desarrollo integral de la personalidad. El concepto educativo adventista fomenta un desarrollo unitario que pretende atender equilibradamente a todas las dimensiones del ser humano. Por ello, propone fomentar el desarrollo de las facultades físicas, psíquicas, socio-afectivas y ético-religiosas.
  2. Educar en la adquisición de una actitud reflexiva, autónoma y crítica. Se trata de forjar personas dialogantes, abiertas al intercambio razonado de ideas, pero con la suficiente autonomía y capacidad crítica como para elaborar posiciones propias sólidamente establecidas.
  3. Educar en la esperanza. Se propone enseñar a apostar por el cambio, los procesos, las transformaciones, rehuyendo toda desesperación (por creer que lo esperado no va a cumplirse) o toda ilusión (por incurrir en el engaño de esperar lo irrealizable).
  4. Educar en la apertura solidaria a la diferencia. Nos proponemos formar personas solidarias, respetuosas de toda diferencia. En esta línea se desarrollarán habilidades facilitadoras del diálogo intercultural, el intercambio de roles o la participación en proyectos sugeridos desde organizaciones no gubernamentales.
  5. Educar para la autorregulación, el uso responsable de la libertad y en la capacidad de emitir juicios morales. La institución pretende potenciar niveles de responsabilidad, conforme a los diversos grados de desarrollo presentados por los educandos. Además, persigue formar hábitos de conducta acordes con dichos criterios y proporcionar los medios para alcanzarlos.
  6. Educar para realizarse mediante el trabajo y el descanso. Nos proponemos formar a personas que entiendan lo profesional como fuente de autorrealización personal. Únicamente educando en esa línea, pueden ser prevenidas determinadas alienaciones.
  7. Educar para la convivencia democrática. Entendemos que la implicación en la toma de decisiones colectivas, favorece la posibilidad de apertura hacia necesidades o intereses ajenos, el desarrollo de las habilidades dialógicas, la capacidad para experimentar distintos medios con los que resolver conflictos y el aprendizaje respecto a los errores cometidos. También incluye la práctica del disenso cuando las opciones mayoritarias sean consideradas injustas. En suma, se trata de formar ciudadanos activos o responsables, con amplias posibilidades de desarrollo personal.
  8. Educar en un estilo o calidad de vida saludable. Entendiendo la salud como estado completo y global de bienestar. Esta noción responsabiliza a cada sujeto respecto al estilo de vida que adopta. Sólo si es capaz de adquirir los criterios adecuados, podrá disfrutar de una completa calidad vital. Pero, además, salud implica también cuidado y desarrollo físico-psíquico- social de la persona; la higiene, la buena alimentación, el descanso, el ejercicio físico; un vivir sin estrés o gozar de experiencias básicas como autoestima, confianza, seguridad, esperanza; así como un desarrollo sexual orientado desde criterios humanizadores. Por ello, nos proponemos alentar estilos vitales saludables, incitando a la adquisición de los hábitos adecuados para preservar aquello que tenemos como más valioso.
  9. Educar en la construcción de una paz positiva. Nos proponemos formar personas comprometidas en la construcción activa de la paz y familiarizadas con las habilidades que contribuyen a su logro.
  10. Educar para la transmisión del encuentro con Dios. El creyente recibe en su acceso a Dios, propuestas para entender lo existente. Pablo señala que la relación con Dios produce “amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, confianza, adecuada valoración de uno mismo y dominio propio”. Si estos rasgos conforman los de una vida lograda, parece razonable aspirar a transmitirlos. En este sentido, el Centro se propone invitar a experimentar ese tipo de existencia.
  11. Educar para la adquisición de una adecuada inteligencia emocional. Nuestros sentimientos, aspiraciones o anhelos, determinan buena parte de lo que somos o hacemos. La educación, si pretende alcanzar una dimensión integral, ha de considerar estos aspectos como objeto de intervención y transmitir estilos afectivos facilitadores de un adecuado desarrollo personal.
  12. Educar en el perdón como posibilidad siempre abierta para empezar de nuevo. En cuanto existen relaciones humanas, aparece la posibilidad de causar o padecer algún daño. Frecuentemente dicho daño se repara mediante disculpas, ruptura de vínculos, olvidos aparentes o diferentes formas de compensación. Educar invitando a vivir perdonando, es proponer una existencia en rebelión permanente contra las tendencias socialmente más extendidas en la resolución de conflictos internos y externos.
  13. Educar para una correcta comprensión de las relaciones fe y ciencia. El Colegio Timón se define como creacionista y entiende que el conocimiento científico debe ser estudiado e iluminado por la Palabra de Dios. Nos proponemos formar personas conscientes de las diferencias existentes entre la ciencia y la religión; familiarizadas con el diálogo fecundo entre ambas parcelas y capaces de sopesar los argumentos sugeridos desde cada una, para asumir opciones propias razonadas.
  14. Educar para la tolerancia activa. Convivir aceptando la diversidad requiere asumir como valor la tolerancia. Pero dicha tolerancia no puede ser entendida como un todo vale o un dejar hacer. Una tolerancia positiva concebida en sus justos términos, implica no sólo aceptar las diferencias, sino desarrollar un interés positivo por comprenderlas y fomentar su existencia cuando no amenacen o dañen a las personas de manera demostrable. Es decir, se trata de reconocer la dignidad del otro en sus rasgos específicos, buscando entenderle y apostando por el mantenimiento de las particularidades enriquecedoras que le constituyen. En el terreno religioso (fuente de violentas e inadmisibles manifestaciones de intolerancia) no abogamos por eliminar las diferencias sino por mantenerlas para rehuir los efectos uniformizadores. En nuestra concepción, la diversidad es un elemento que nos enriquece.
  15. Educar para el diálogo como búsqueda cooperativa de la verdad y la justicia, así como medio para resolver conflictos. El diálogo permite evitar la imposición y la violencia como mecanismos para resolver conflictos o acceder a nociones de justicia y verdad. Por su apertura a las personas y a las ideas, el Colegio Timón ofrece un marco inmejorable para desarrollar el diálogo interreligioso e intercultural que promocione el encuentro respetuoso descubriendo valores universales comunes y aprendiendo a respetar aquellos que no comparten.
  16. Educar para la igualdad en la diferencia. Al nacer heredamos determinados rasgos genéticos y somos socializados en una familia que ocupa una posición concreta dentro del sistema productivo. Ante este hecho, la educación deberá empeñarse en compensar algunas de estas diferencias, mientras que apostará por el desarrollo enriquecedor de otras, promoviendo la erradicación de toda dinámica discriminatoria. Se luchará contra toda forma de discriminación sexual (mediante la coeducación, atendiendo a no marginar con el lenguaje, actividades, roles, modelos, espacios de ocupación, expresión de sentimientos o proyectos de realización), étnica, física (enfermo, débil, discapacitado), ideológica o económica.
  17. Educar para el respeto del medio ambiente. El Colegio Timón está sumido en un proyecto de escuela ecológica. Desde esta perspectiva, parece evidente la necesidad de desarrollar una adecuada educación ambiental que: – Conciencie a las personas y grupos, sobre los efectos que la destrucción del medio acarrea. – Transmita un conocimiento completo sobre las causas y problemas que le afectan, junto con sus posibles soluciones. – Fomente actitudes proclives a defender, proteger, conservar o mejorar ese medio que satisface nuestras necesidades y que fundamenta nuestra calidad de vida. – Favorezca las aptitudes necesarias para resolver estos problemas ambientales.
  18. Educar para hacer frente a los retos del consumismo y la publicidad. Nos proponemos formar a personas que no confundan lo que son con lo que poseen; que discriminen entre sus necesidades reales y las inducidas; o que no cifren la felicidad en el anhelo nunca alcanzable de acaparar ilimitadamente elementos efímeros (difícilmente reciclables, con lo que también se agotan los recursos del medio). También nos proponemos desarrollar hábitos de análisis crítico para tamizar el bombardeo publicitario o procesar la saturación informativa a la que somos sometidos.
  19. Educar en la cooperación coordinada de toda instancia formativa (familia, escuela, entorno). Los individuos se desarrollan, adquieren su identidad, asumen valores, usos, costumbres o llegan a ser personas en grupos humanos (familias, asociaciones, comunidades). Este proceso se desarrolla inicialmente dentro de la propia familia y prosigue formalmente en la escuela, aunque también resultan muy influyentes los grupos de edad y los medios de comunicación (agentes informales o no-reglados). Por ello, nuestra acción educativa tenderá a coordinarse con la mencionada estructura familiar, incentivando el desarrollo de la responsabilidad, la confianza, la sinceridad, el amor, la cooperación, el respeto, la perseverancia, la autoestima, la creatividad o la capacidad para compartir, en ese medio. Asimismo sugerirá la intervención selectiva de los padres (adaptada a los niveles de edad) sobre los agentes informales, para avanzar coherentemente en la optimización de la persona.
  20. Educar para el desarrollo de la voluntad y la capacidad de enfrentar convenientemente el fracaso en sus distintos niveles. Nos proponemos intervenir educativamente para desarrollar la solidez en la persecución de los objetivos que el individuo se plantea, así como su determinación y ánimo para enfrentar las dificultades. De este modo resultará una persona más libre que podrá dirigir su vida en la dirección deseada. Igualmente aspiramos a formar en la no evitación del fracaso, transmitiendo claves para enfrentarlo con garantías.